En Bugambilias, bombas a quienes denuncian tala
Publicado por cronicadesociales en Julio 26, 2008
Dos mujeres que denunciaron la destrucción e invasión de bosque con fines inmobiliarios en el cerro de Bugambilias, en Zapopan, fueron atacadas ayer por la mañana.
Maricarmen Rello/Público 26 Julio 08
Dos mujeres que denunciaron la destrucción e invasión de bosque con fines inmobiliarios en el cerro de Bugambilias, en Zapopan, fueron atacadas ayer por la mañana, con bombas molotov arrojadas por desconocidos a sus hogares. No hubo lesionados, pero uno de los artefactos provocó un incendio menor.
Las agraviadas son Gladys Martínez Sombona y la contadora Rosario Bretón Sánchez, quienes interpusieron una denuncia penal para que se investigue a todos los miembros del Consejo Directivo de la Asociación de Colonos Ciudad Bugambilias, presidida por Rafael Padilla Siurob, a quien acusan de beneficiarse con el otorgamiento de permisos para la construcción de fraccionamientos en el área de cañadas: una superficie de casi 150 hectáreas de bosque considerada, hasta hace unos años, como zona de recarga de La Primavera, y cuya urbanización, según la Procuraduría de Desarrollo Urbano, viola las normas.
Las amenazas no son novedad para estas mujeres, quienes desde hace año y medio forman parte de Transparencia Bugambilias, una agrupación que comenzó con dos personas —Gladys Martínez una de ellas— al descubrir “los manejos irregulares del presidente de la asociación vecinal”, y que hoy cuenta con 1,500 adherentes. Hace cuatro meses, una camioneta propiedad de Bretón Sánchez fue incendiada a plena luz del día (16:00 horas) dentro de un fraccionamiento con vigilancia privada y patrullas municipales. Fue pérdida total.
Gladys Martínez narró a Público que desde el martes pasado, estando ella internada en el hospital, su esposo recibió la llamada telefónica de quien se identificó como “comandante de seguridad nacional”, y le dio a conocer que unas personas le confesaron preparar un atentado contra su esposa. “Le pidió que incluso me golpeara para tener pruebas y ellos poder proceder”. Esa misma persona le habló el jueves, a punto de egresar del hospital, y le dijo ser un amigo “que se había enterado de un atentado en mi contra, que mi vida corría mucho peligro y que no me apareciera por Bugambilias por varios días… lo que yo tomé como una amenaza más, que no creí”. Martínez le pidió a su esposo ir a casa.
A las 8:00 am, una bomba molotov fue arrojada al cuarto de las niñas y las cortinas se incendiaron. Las menores no estaban, y su esposo apagó el fuego. Diez minutos más tarde, otra bomba similar fue arrojada a casa de Rosario Bretón, sin que llegara al interior. Alguien de la seguridad privada, que por ahora protegen las oficinas de la asociación vecinal, le dijo: “Usted ya sabe de dónde viene esto”, en referencia a la mesa directiva que se niega a dejar el cargo (pese a una asamblea en que así se votó).
Gladys Martínez señaló por tal “a todos los miembros del consejo directivo” y pidió al Ministerio Público que se investigue los panfletos difamatorios e intimidatorios en contra de su persona. También dio cuenta a Derechos Humanos.
Ambas defensoras del patrimonio ecológico lamentaron que las amenazas hayan llegado tan lejos: “Eso habla de los intereses económicos en juego para callarnos”, repitió Gladys, quien por enésima vez solicitó a la autoridad municipal que intervenga. Con el alcalde Juan Sánchez Aldana, quien no ha recibido a los inconformes, ni ha acatado la propuesta de la Procuraduría de Desarrollo Urbano para suspender las obras, tienen una cita el 30 de agosto. Mientras, la urbanización avanza a paso rápido.